Hace poco más de unas semanas, os contaba a través de mis redes sociales que iba a emprender una gran aventura: la India, que ya preveía que iba a suponer un antes y un después en mi vida. No estaba equivocado, ¡lo ha superado con creces!

Y emprendí camino a mi gran aventura…La INDIA

Una gran oportunidad para conocer de primera mano la labor de la Fundacion Vicente Ferrer, que ha llegado en un momento muy importante de mi vida.

Después de más de un día de viaje y de muchísima ilusión por conocer este país y su gente, llegué a la India, a Anantapur. Nada más llegar, sentí que había otro ritmo, su hospitalidad…

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He visto orfanatos, residencias, casas, chozas, niñas abandonadas, hospitales, colegios, escuelas profesionales, he bailado, he abrazado… En definitiva he visto la realidad de un país que emerge pero que todavía necesita de mucha ayuda.

Mi cara era el reflejo de lo que había vivido esa semana, a pesar del cansancio acumulado por la intensidad de lo vivido en tan poco tiempo, me inundaba la inmensa alegría de haber estado en la India y con la sensación de haber estado allí muchísimo más tiempo.

Es muy difícil transmitir todo lo que he visto durante estos días y más aún asimilar todo lo que he vivido. Tengo sensaciones contrapuestas, por un lado, feliz por todo el bien que la Fundación Vicente Ferrer y tantas personas están haciendo en la India desde hace tantos años, pero por otro lado, inquieto porque aún queda muchísimo por hacer para erradicar la pobreza y para que todas las personas del mundo vivan en unas condiciones dignas.

Durante todos estos días he visto a muchísima gente sufriendo en unas condiciones límites

Hay que ir a la India para saber lo que es la pobreza, hay muchísima gente sufriendo y no podemos mirar para otro lado. He visto cosas que me han hecho no sólo llorar sino removerme por dentro. Pero también he comprobado allí, a 8.000 kilómetros de mí país, en medio de la nada, la fuerza de un abrazo y de un te quiero. La importancia del roce de una mano, de lo que significa el agradecimiento, el compromiso y de otras tantas muchas cosas más.

Tengo claro que muy pronto volveré para con mi pequeño granito de arena (porque estoy convencido de que así es como se cambia este mundo), a través de mi #RetoPichon, poder ayudar a la Fundación Vicente Ferrer en tan ardua tarea en la India.

Como decía Vicente Ferrer, ¡no creo en la sociedad, creo en las personas! Y yo he visto a muchísima gente buena por muchos sitios. Y he comprobado de primera mano, que la ayuda llega y que con ella se hacen auténticas obras de arte.

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